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Distritos y ciudades tecnológicas: la salida al empleo informal en América Latina

Los distritos tecnológicos han existido desde hace bastante tiempo en el mundo como espacios públicos geográficamente poco intervenidos por el gobierno local o el Estado, donde se busca la promoción, el desarrollo, la innovación y el conocimiento para atraer inversión privada.

A través de la creación de estos distritos se desarrollarán empresas de desarrollo tecnológico, producción de hardware, servicios informáticos, empresas de robótica y domótica, nanotecnología, nanociencia, biotecnología, bioinformática, biología molecular, inteligencia artificial, realidad aumentada y virtual, entre otros.

Para crear las condiciones necesarias para que las inversiones lleguen a estos distritos, los países buscan dar ciertas facilidades; en ese sentido, el Estado brinda exención del 100% de impuestos por actividades dentro del distrito, derechos de trámites de obras para desarrollar infraestructura y condiciones en el ámbito urbano para elaborar un ecosistema tecnológico.

Estos distritos tecnológicos buscan incentivar la economía del conocimiento a través de la biotecnología, la nanotecnología y la robótica.

Experiencias de distritos tecnológicos

Para nutrir más estas líneas, debemos mencionar algunos de los espacios tecnológicos más destacados en el mundo.

22@Barcelona es un distrito tecnológico ubicado en Barcelona que ha sido modelo para muchas ciudades en la construcción de sus propios proyectos. Transformando un barrio lleno de fábricas, se convirtió en un territorio digital donde hoy conviven startups y grandes marcas, entre las que destacan Amazon y Microsoft, generando un tráfico interesante en esta parte de España.

Silicon Alley (Nueva York), en Estados Unidos, no es Silicon Valley, sino un distrito tecnológico que busca llevar ese modelo a una zona diferente, al sur de Manhattan, donde siguen creciendo las empresas que buscan desarrollar el mercado de la tecnología en un entorno urbano. Su desarrollo fue aprovechado por el Estado de Nueva York, que utilizó la infraestructura de edificios antiguos y oficinas desocupadas; hoy es un espacio de creación y tecnología.

Silicon Wadi (Israel), ubicado en Tel Aviv, es quizás el lugar donde más startups existen por metro cuadrado. Israel es un Estado que promueve fuertemente la tecnología, sobre todo la militar y la académica.

Bangalore (India) es uno de los casos más llamativos, ya que su estrategia fue atraer empresas internacionales para que invirtieran en esta zona del país. Empresas como Google, Microsoft e Intel, entre otras grandes firmas, dan empleo actualmente a muchos ciudadanos hindúes, lo que contribuye a acortar la brecha de empleo.

Zhongguancun (China), ubicado en la ciudad de Pekín, es considerado el centro de la innovación tecnológica del país. Ahí han nacido grandes marcas tecnológicas mundiales como Lenovo, Baidu (el Google chino) y Xiaomi, firmas reconocidas a nivel mundial.

Este sector actualmente representa el 15% del PBI mundial, por lo que, más allá de otros sectores económicos clave, podría generar mucho empleo. Esperemos que Sudamérica tome en cuenta estas iniciativas y asuma la economía del conocimiento como un nuevo camino para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Argentina, Brasil, Chile y Uruguay ya lo están haciendo; esperemos que los demás países de esta parte de América empiecen pronto.

 

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